"Nivaria se llama por la nieve que suele platear la cumbre altísima del sacro monte Teide, excelso Atlante, y por la misma causa en nombre digno de Tenerife entonces le pusieron; que Tener, en su lengua significa blanca nieve y quiere decir ife monte alto; así, por el gran Teide, se llama Tenerife la Nivaria, que es lo mismo que monte de la nieve".
Antonio de Viana
Antigüedades de las Islas Afortunadas (1604)
El Parque nacional del Teide es el mayor y más antiguo de los Parques canarios. Su extraordinario paisaje es un monumento geológico de los más espectaculares del mundo, en el que los conos volcánicos y las coladas de lava forman un extraordinario conjunto de colores y formas. No se puede olvidar su gran riqueza biológica, el extraordinario alto porcentaje de especies vegetales endémicas y la importancia en cuanto a número y exclusividad de su fauna invertebrada.
Historia:
En Las Cañadas se encuentra el mejor registro de la historia del hombre en Tenerife, debido a la gran riqueza en yacimientos arqueológicos.
El Teide y Las Cañadas no sólo tenían un significado espiritual para los guanches, sino que esta zona era también un recurso fundamental para la supervivencia en determinadas épocas del año. En verano se producía en estos pastos de alta montaña una concentración de ganados y pastores procedentes de toda la isla.
Los Guanches llamaban al Teide "Echeyde", que significaba "morada de Guayota, el Maligno". Según la tradición, Guayota secuestró al dios del Sol, Magec, y lo llevó consigo al interior del Teide. Entonces, la oscuridad se apoderó de la isla y los guanches pidieron ayuda a Achamán, su ser supremo celeste. El dios consiguió derrotar al Maligno, sacar al Sol de su cautiverio y taponar la boca de Echeyde. Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono que corona el Teide.
Parece que la leyenda guanche coincide en el tiempo con la que fuera la última gran erupción en el mismo pico del Teide.
Según relata Fernando de Colón en su libro "Historia del Almirante", cuando las carabelas pasaron cerca de Tenerife, el 24 de agosto de 1492, en su escala en La Gomera camino de América, vieron salir grandes llamaradas de la montaña más alta de todas las islas.
En 1798 se produjo la que fuera última gran erupción dentro de los límites del Parque Nacional y que formó las llamadas Narices del Teide. Durante tres meses, salieron 12 millones de metros cúbicos de lava por una grieta orientada en dirección noroeste-suroeste en las laderas de Pico Viejo, conocido también como Montaña Chahorra.
Todavía hoy, aparentemente dormido el impresionante volcán, sigue imponiendo respeto a todos aquellos que llegan hasta él.
Su majestuosa mole es el alma del Parque Nacional, y el centro de esta tierra dominada por una absoluta tiranía climática. El Teide no se considera extinguido, ya que aún cabe la posibilidad de que sus entrañas revienten de nuevo, aunque los geólogos consideran muy remota la probabilidad de que esto ocurra.
Por otra parte, es necesario destacar los nombres de algunos hombres sin cuyo trabajo la exquisita flora de esta zona no sería conocida. El primer naturalista que estudió la flora del Parque fue el alemán Alexander von Humboldt, que pasó el invierno de 1799 a 1800 en Canarias. El que realizó la primera descripción válida de la Violeta del Teide fue Feuillée en 1724. Durante los años 50 del siglo XX fue el sueco Sventenius quien se centró en la vegetación del Parque Nacional.
En el año 1954 se declara por decreto la creación del Parque Nacional del Teide, con el fin de proteger un paisaje de impresionante belleza que, en unión de las especiales particularidades geológicas y las peculiaridades de la flora y fauna que sustenta lo hacen merecedor de esta declaración. En 1981 se reclasifica el Parque Nacional del Teide (Ley de 25 de marzo). En 1.989 el Consejo de Europa concedió al Parque Nacional el Diploma Europeo en su máxima categoría. Este galardón a la gestión y conservación ha ido renovado en 1994, 1999 y 2004.
Medio físico:
Hace aproximadamente unos siete millones y medio de años la isla de Tenerife emerge del fondo del océano. Poco a poco, y debido a la fuerte actividad volcánica, se forma una estructura en forma de pirámide. Desde decenas de kilómetros de profundidad se produce el ascenso del magma y, con ello, innumerables erupciones que han hecho crecer la isla.
Posteriormente, la cumbre de la isla se destruye y desaparece, dejando en su lugar un enorme hueco del que, en su parte norte, sale posteriormente el actual Teide y todo su complejo de volcanes asociados. El borde interno de la enorme depresión es conocida como "pared de las Cañadas". En este gran anfiteatro de 16 km de diámetro están expuestas decenas de coladas horizontales, de paquetes de cenizas, de diques y de todo tipo de productos volcánicos, dejando a la vista una pared casi vertical.
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
Masca
Siempre fue una aldea perdida e incomunicada, un paraíso para aventureros y naturalistas. Hasta hace muy poco las únicas vías de comunicación con el resto de la isla eran las veredas por las empinadas laderas hasta Santiago del Teide o Buenavista y el largo y sinuoso camino que, por el barranco, conduce hasta la playa de Masca. Sus habitantes debían emplear varias horas a pie para poder salir del caserío.
Además existe también la posibilidad de disfrutar de los impresionantes acantilados de la zona, en recorridos en barco, con avistamiento de cetáceos, desde el puerto deportivo de Los Gigantes hasta la playa de Masca. Estas son opciones más que atractivas para los que no se atrevan con el barranco, ya que para su descenso se recomienda unas condiciones físicas mínimas.
Caminar por este laberinto natural, rodeado de impresionantes paredes de unos 400 metros de altitud, hasta su pequeña playa no deja a nadie indiferente. Luego la salida final en barco disfrutando de los acantilados de Teno pone el broche final a esta actividad.
Del barranco de Masca cabe resaltar su alto grado de riqueza paisajística y los innumerables recursos de flora y fauna que podemos descubrir durante el camino. Destacan los numerosos charcos de agua y algunos caprichos rocosos frutos de la erosión. Durante el trayecto encontraremos también elementos singulares que nos muestran los distintos usos que se le han dado al barranco: un puente de madera, varios descansaderos de piedra, bancales de cultivo, los muros de una antigua presa, un canal…
El Faro de Punta de Teno es uno de los siete faros que balizan las costas de Tenerife .Está construido sobre los acantilados de la punta que lleva su nombre, un paraje de gran belleza, agreste y de muy difícil acceso que se encuentra al noroeste de la isla, en el término municipal de Buenavista del Norte, a unos 2 kilómetros de su capital. Se trata de una torre cilindríca que seguía la tipología normalizada que imperaba en el diseño de los faros de la década de los 70 del siglo XX, construida en hormigón armado y pintada a franjas blancas y rojas, situado junto al antiguo faro.
La construcción del primitivo faro de Punta de Teno, proyectado por José Sanz Soler, se aprobó en 1889 pero no darían comienzo hasta el 15 de abril de 1891, extendiéndose las obras hasta el 15 de marzo de 1893. Hubo que esperar cuatro años más para su entrada en funcionamiento, que no tuvo lugar hasta el 7 de octubre de 1897.
Como los faros de la época, constaba de un edificio de una planta en piedra de cantería labrada, con las viviendas de pequeñas dimensiones pero suficientes para alojar a dos torreros con sus respetivas familias, que disponían de comedor, dormitorio, cocina y baño, todo ello organizada alrededor de un patio, además de la oficina, habitaciones para el personal de inspección, almacén y cuarto de acumuladores. La torre, toda ella construida con piedra extraída de una cantera en la cercana isla de La Gomera, al igual que la del resto de la edificación, tenía una altura de 7,62 metros.
El Parque Nacional del Teide supone un pequeño sector del extremo oriental de Santiago del Teide, que incluye las laderas del estrato volcán Pico Viejo. A continuación, un amplísimo espacio que se cataloga dentro del Parque Natural de la Corona Forestal. Reúne una serie de volcanes y malpaíses asociados, que forman parte de la Cumbre de Abeque, entre los que se localiza la erupción histórica del Chinyero (1909). A ello se añade la importante cubierta vegetal y el interés faunístico.
El Parque Natural de Teno une al espectacular paisaje donde se localizan los impresionantes acantilados del litoral, el accidentado relieve de este macizo antiguo, que sirve de refugio a numerosos y raros endemismos vegetales y animales.
No faltan en la costa espacios de interés, existiendo asimismo un Área Recreativa a la entrada de la localidad de Santiago del Teide.
Fuente: Web del Ayuntamiento de Santiago del Teide.
Las Mercedes
... en los bosques de las Mercedes...
La Esperanza
El municipio de El Rosario, cuya capital administrativa es La Esperanza, se extiende por la vertiente sur del extremo norte de la Cordillera Dorsal de Tenerife. Completa una superficie total de 39,42 kilómetros cuadrados, un territorio diverso y contradictorio. Desde el sotavento, seco y ventoso, al barlovento, húmedo y frío; desde las costas de Tabaiba y Radazul hasta los llanos de La Esperanza, cientos de matices fisiográficos y humanos dan forma a un territorio peculiar dentro de Tenerife.
El Rosario limita con los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Tacoronte, La Matanza, El Sauzal y Candelaria. Con los dos primeros y Tegueste constituye lo que se ha llamado Área Metropolitana de Tenerife.
La Esperanza divisa a lo lejos el amplio espacio de la Vega lagunera. Hace años, los manantiales de Guillén, Zamorano y los Berros daban agua fresca y de calidad en tiempos inmemoriales. A La Esperanza se accede por la calle del Calvario, que da a la plaza, donde se halla el Ayuntamiento y las dependencias oficiales. Además de la iglesia, las calles frescas dan una sensación de bienestar. De ahí se llega a Las Cabezadas. La Majada de las Vacas desemboca en la Vista la Huerta. Entre Birmagen y Carbonero existe un territorio fértil. Más abajo, por una carretera vecinal, se accede en el lugar conocido como Salto del Pino, enunciado del barranco que cierra este sector.
(FUENTE: http://www.ayuntamientoelrosario.org/Municipio/
Web del ayuntamiento de El Rosario)
El valle de Guerra
Hasta 1846 Valle de Guerra fue un municipio independiente, fecha en la que fue anexionado al de San Cristóbal de La Laguna junto con Punta del Hidalgo y Tejina. Desde finales del siglo XV, aún en proceso de colonización, el conquistador Lope Fernández (o Hernández, ya que aparece de las dos maneras) puso sus ojos en este valle:
“El veinte de septiembre de 1498 le hicieron los Reyes Católicos, y en su nombre el Gobernador Don Alonso Fernández de Lugo, merced de un extenso valle, de 30 cahiches de extensión, en el antiguo reino de Tacoronte, que tomó el nombre de su familia y donde levantó en su piedad la ermita de San Francisco de Paula.”
F. Fernández, 1952.
Del padrón de 1780 de Valle de Guerra se deriva que en este año contaba con noventa y dos vecinos y su alcalde era Don Salvador García. De principios del siglo XIX J.
Más tarde, con la Constitución de las Cortes de Cádiz en 1812 que, como otras, intervenían en la ordenación y administración, se acordó que aquellas localidades que tuvieran parroquia o ermita podrían constituirse en municipio independiente. A partir de aquí son muchos las localidades que solicitaron ayuntamiento propio. Precisamente el Ayuntamiento de Valle de Guerra fue uno de los primeros en aceptar su agregación a la Junta de La Laguna.